Finlandia, el paraíso de la educación
El país nórdico ha conseguido que el 94% de los alumnos acabe con éxito la etapa de enseñanza obligatoria
Autora: MARTA FERNÁNDEZ HELSINKI 17-02-2008
(Helsinki Marta, 2008)
En Finlandia la luz del sol es el bien más escaso. Y más en febrero. Aún no son las nueve de la mañana y un gris plomo envuelve el pueblo de Raisio, situado a las afueras de Turku, antigua capital, a 200 kilómetros de Helsinki. De los bosques y senderos que rodean la escuela Kerttula Koulu aparece un goteo de niños caminando, con esquís de fondo o avanzando a duras penas en bicicleta por la nieve. La temperatura roza los tres grados bajo cero y los patios están nevados. Los pequeños dejan sus esquís y bicicletas sin candar, apoyados en las paredes de esta pequeña escuela con aspecto de acogedora casita de cuento, y se lanzan a jugar al fútbol o a escalar montones de nieve.
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La enseñanza obligatoria se inicia a los 7 años en escuelas como la de Raisio pequeñas y de ambiente familiar, que imparten la primera etapa hasta los 12 años. Aquí comienza a gestarse el 'milagro' educativo finlandés, una fórmula que tratan de descubrir muchos países europeos y que ha colocado a Suomi en finés: 'el país de los pantanos' en los primeros puestos en la prueba de PISA en materias como Lengua, Matemáticas y Ciencias, realizada a adolescentes de 15 años.
No llegan autobuses de transporte escolar a las puertas de Kerttula Koulu, ni padres que lleven a sus hijos en coche. No hay madres que carguen con las mochilas de sus pequeños o les griten que no se mojen con la nieve. Aparcan dos taxis en la entrada con varios niños. Los escolares acampan a sus anchas.
En este país de 338.000 kilómetros cuadrados y 5,2 millones de habitantes no existe el transporte escolar. El Ayuntamiento, que lleva las riendas de la enseñanza en cada municipio, asigna a los escolares a un centro educativo a menos de cinco kilómetros de su casa. Hay varios colegios de tamaño pequeño en cada pueblo una decena para los 24.000 habitantes de Raisio, lo que contribuye a facilitar una enseñanza muy individualizada. Kerttula Koulu tiene 300 alumnos y 18 profesores. Si el niño vive en una zona muy alejada, el municipio le paga el taxi a diario. "Cuando empezó mi hija le traía en coche. Me llamó el director y me dijo que tenía que venir andando como el resto. Aquí quieren niños independientes", explica Begoña del Barrio, profesora de español nacida en Bilbao y que vive en Raisio.
Los pequeños entran al colegio, se quitan anorak, pantalones de esquiar, botas, guantes y gorros y los dejan en sus colgadores. Hay orden y limpieza. La jornada escolar ya está en marcha. Hay alumnos que han empezado a las ocho de la mañana para dar clases de refuerzo. Recibir ayuda escolar es algo habitual. No etiqueta a los alumnos como 'torpes'. En los colegios de Finlandia es frecuente ver a un docente sentado junto a un alumno en una mesa del pasillo, en la biblioteca o en un aula.
El director de Kerttula Koulu, Ollie Ranta, lo resume: "Aquí nunca dejamos solo a un niño con problemas de aprendizaje. Es uno de los secretos de los resultados que obtenemos en PISA". El profesor de cada materia es el que se encarga de dar las clases de refuerzo de su asignatura. En Finlandia, el 94% de los estudiantes finaliza con éxito la etapa obligatoria en España apenas llega al 70%, y el otro 6% acaba por reincorporarse al sistema educativo años más tarde a través de la Formación Profesional.
Sanna Reiman está en clase con una alumna inmigrante que aprovecha el descanso para poner al día su trabajo escolar. Es la profesora de Lengua Materna, como se llama en Finlandia. El 92% de la población habla finés y el 6%, sueco el 'saame' sobrevive en áreas de Laponia. Los alumnos tienen derecho a estudiar en cualquiera de las dos lenguas oficiales. Todos se escolarizan en su idioma materno y el otro lo cursan de forma obligatoria como asignatura, dos horas semanales.
Este sistema educativo se vuelca en el aprendizaje de la lengua, sobre todo en los primeros cursos, entre primero y cuarto de los 7 a los 10 años. Hay más de siete horas a la semana. "Es el fundamento de la enseñanza. Deben aprender a expresarse bien, a escribir, a leer. De ello depende su futuro escolar", remarca Sanna.
La mayoría de las clases de refuerzo hasta los diez años se dedican al idioma materno. La de Lengua es una de las clases que se desdobla junto con Inglés y Matemáticas. Forman grupos de 10 ó 12 alumnos, las clases son de 20 a 25. "Leemos, hacemos redacciones, teatro, grabamos vídeos", añade. Todos los viernes, la profesora acude a la biblioteca municipal con los niños. Y hay autobuses-biblioteca que se desplazan por los colegios para prestar libros a los escolares. "La riqueza de vocabulario de los niños finlandeses es sorprendente", comenta el catalán Manuel Pelegrín, traductor de finés.
Suena una música suave, relajante, como el ambiente de este colegio, donde ¡no se oyen gritos!; la melodía marca el fin de cada clase. Los niños salen al patio a jugar. La vida escolar de Kerttula Koulu es intensa, no hay tiempo de aburrirse. Las clases son de 45 minutos y hay 15 de descanso después de cada asignatura. Tienen media hora para comer. "Aquí no se pierde el tiempo", dice Begoña del Barrio. Los profesores se colocan chalecos amarillo reflectante cuando salen a vigilar los patios para que les vean entre la penumbra de las 11 de la mañana.
Los maestros hablan con orgullo de su labor. "¿El secreto de PISA?: Los profesores. Son brillantes", sentencia con una sonrisa Markku Vanala, el especialista de Carpintería. Es otro de los pilares del sistema: la formación del docente. Cursan una carrera universitaria y ciclos de pedagogía. Para obtener el título deben enfrentarse a un tribunal de expertos y otro de niños.
Es una profesión con un gran prestigio social. Está reservada para los mejores estudiantes. Apenas un 15% de los aspirantes logra plaza para entrar en las facultades. Sólo se quejan del sueldo. Entre 2.200 y 2.600 euros.
La clase es participativa. El profesor hace problemas en la pizarra y pregunta a los alumnos. No se pierde el ritmo. "Si vemos que alguien va mal le damos refuerzo", explica Holma. Tuija Turkki imparte castellano en Nummela. Lo tiene claro: "La forma de enseñar es muy importante. Es más eficaz que descubran las cosas por sí mismos. Deben investigar, hacer trabajos. No se trata de llegar a clase y soltar la explicación". "Los docentes están muy motivados y hacen un trabajo creativo, con mucha libertad", apunta la directora, Erja Ilo.
En la sala de profesores hay reunión. "El éxito de PISA se gesta aquí", dicen divertidos. Los colegios tienen gran autonomía para elaborar sus programas: "Descentralizar más la toma de decisiones en la enseñanza, mayor inversión para la educación obligatoria, que los estudios de profesor tengan rango de máster y soporte escolar a los más desfavorecidos", resume un portavoz de la Dirección de Educación.
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